En conjunto, el nuevo Aston Martin refuerza su deportividad, tanto por las nuevas lineas de su carrocería –en las que destaca llamativamente su gran parrilla delantera– como por su nuevo motor AM11 de 6.0 litros V12. Este motor es capaz de entregar hasta un 17% de mayor potencia que el de su modelo predecesor, alcanzando los 558 CV a 6.750 rpm. Reduce también los tiempos de aceleración de cero a 100, que pasa de los 5,2 segundos anteriores a los actuales 4,9 segundos. La velocidad punta se incrementa hasta los 306 kilómetros/hora. Gana también la eficiencia –reduciendo el consumo y las emisiones de CO2 en un 7%, de 355 g/km a 332 g/km– y mejora sus prestaciones gracias a los múltiples cambios en la ingeniería procedentes de la tecnología de la Aston Martin Racing WEC GT. Equipado con suspensión adaptativa ADS, permite elegir tres estilos de conducción: Normal, Sport y Track, este último para una conducción auténticamente deportiva en circuito.
Una gran rejilla frontal es el elemento más vistoso y provocativo del renovado diseño de su carrocería, que mantiene idénticas dimensiones con 5,02 metros de largo y 1,94 de ancho. El resto de los cambios son menores, manteniéndose la identidad de los Aston Martin actuales e incorporando sólo unas pequeñas modificaciones con el objetivo de mejorar su aerodinámica y reforzar su aspecto deportivo (como el nuevo diseño alzado del maletero).
Las modificaciones en el interior del Rapide S son más bien pocas: las dos plazas traseras ofrecen son suficientemente anchas y confortables, el maletero llamativamente reducido, y los acabados de auténtico lujo artesanal.
Todavía no es conocer el precio oficial del nuevo Aston Martin Rapide S, pero todo apunta que su precio será superior al actual pudiendo alcanzar los 250.000 euros, un precio sensiblemente mayor al de los coches del mismo segmento de deportivos de cuatro puertas de otras marcas con un precio sensiblemente inferior, como Maserati, Porsche o Mercedes.
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