Las primeras competiciones de ski de Megève se crearon en 1914. Una mujer firmará el comienzo del nuevo Megève, la periodista Mathilde Maige-Lefournier, una alpinista de la zona que con sus artículos en las revistas de montaña despertó el interés por las montañas de la zona. Pero es otra mujer, esta vez de la familia Rothschild, la que impulsa definitivamente a Megève, haciendo del Domaine du Mont d’Arbois un centro mundial de ski.
La baronesa Noémie de Rothschild, convalenciente de una enfermedad, se dispuso a pasar una larga temporada en St. Mortiz. Harta del gran turismo de esta estación, se puso a la búsqueda de un otro espacio en los Alpes franceses. Descubrió la meseta de Mont D’Arbois, que domina el pueblo de Megève y la zona del Mont Blanc. En el año 1921, la baronesa abrió su propio hotel para facilitar la estancia en el pequeño pueblo durante el invierno. El rey Alberto de Bélgica fue el padrino del establecimiento, generando la instantánea atención de la aristocracia europea.
La incansable baronesa Rothschild siguió completando la nueva estación de esquí, añadiendo un campo de golf y los primeros teleféricos, el Club des Sports de Megève y la escuela de ski. El éxito de de Megève llegaría especialmente en los años 50 con la llegada de aristócratas, empresarios y algunos famosos. Su notoriedad se reforzaría en los 60 con la película ‘Charada’, en la que Audrey Hepburn se desenvuelve en su ambiente en un Megève elegante y tranquilo, casi más propio de un cuento.
Megève, disfruta de 445 kilómetros de pistas de ski. Varios valles unidos ofrecen múltiples posibilidades para el esquiador. No obstante, su oferta de pistas y fuera-pistas para los esquiadores más experimentados es algo limitada. Megève es un lugar ideal para la práctica del esquí en familia, con tranquilidad y en un ambiente de primera clase, pero sin estridencias.
Los hoteles más recomendables son el boutique-hotel ‘St. Georges’, el ‘Hotel Mont Blanc’ –el preferido por Brigitte Bardot durante los años 60–, ‘Fermes de Marie’, ‘Fer à Cheval’, el más reciente ‘Lodge Park’ y, por supuesto, el ‘Chalet du Mont d’Arbois’ –el histórico hotel creado en los años 20 por los Rothschild–. ‘1950’, el restaurante de este hotel, es un lugar común de encuentro y ofrece una de las propuestas gastronómicas más interesantes de la zona, junto con el ‘L’Ideal 1850’ –con sus vistas al Mont Blanc, ‘L’Apette’, y el restaurante del reputado chef Emmanuel Renaut ‘Falcons de Sel’.
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