El cine y la música en Palazzo Margherita son como el agua caliente, disponible en todas las habitaciones. Este palacete recoloreado, con frescos, grandes ventanas y mobiliario de época, ofrece detalles y servicios para las sensibilidades más desarrolladas.
Basilicata es una de las regiones del sur de Italia, quizás una de las más pobres y menos conocidas. Bernalda, un pueblecito sobre un montículo, en la provincia de Matera, tiene casas antiguas que han permanecido casi sin tocar durante décadas. A veinte minutos de maravillosas playas blancas, no ha dejado de ser un reducto privilegiado para pocos turistas.
Los patios con fuentes y plantas refrescan los veranos. Las habitaciones cuentan con bañeras antiguas y vistas a patios y jardines. Los maravillosos y coloristas suelos hidráulicos replican los de principios del siglo XX y le dan un toque inolvidable. Las nueve fantásticas habitaciones han sido redecoradas por Jacques Grange, el prestigioso artista francés, mezclando antigüedades y muebles a medida. El mármol de Carrara en los baños se adorna con los delicados productos de “Santa Maria Novella” y las toallas bordadas.
Gastronómicamente, la propuesta es variada: se puede disfrutar de una cena o almuerzo en la misma cocina del hotel, bajo la bóveda, en la gran mesa central. Además, se puede almorzar en el bar Cinecittá, en los patios o junto a la piscina. Una sala de cine pasa a menudo obras maestras del séptimo arte. De modo diario, se imparten clases de cocina para los clientes. Aquí se celebró el segundo matrimonio de Sofía Coppola hace en torno a un año, trayendo a Bernalda lo más granado de Hollywood.
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