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En la historia ha habido grandes mujeres empresarias que fueron capaces de superar– además de las adversidades a las que se enfrenta todo empresario– la dificultad que encontraba una fémina para conseguir el reconocimiento y el respeto en los negocios de esos tiempos. Entonces, era excepción el talento y el coraje de mujeres como Lady Dunmore, a la que debemos la existencia del ‘tweed’, Barbe-Nicole Ponsardin, conocida como la viuda de Clicquot o Pauline Moynat, la fundadora de una de las empresas de mayor prestigio en la fabricación artesanal de maletas en el París de la segunda mitad del siglo XIX. Pauline Moynat abrió su tienda de artículos de viaje en 1849. Pocos años antes, el inglés Thomas Cook había creado la primera agencia de viajes de la historia. Eran los años en los que se desarrolló el sector turístico –reservado, hasta el siglo siguiente, a la alta sociedad– gracias al cual, abrieron sus puertas buena parte de los hoteles de más prestigio como el Splendido, el Badrutt’s, el Grand Bretagne, el Grand Hotel Europe o los Ritz de París, Londres o Madrid. Para dar impulso al negocio, Moynat había formado sociedad con la familia Coulembier. Juntos crearon una fábrica de la que saldrían importantes innovaciones en la producción de maletas, baúles y cajas de embalaje, como nuevos sistemas de seguridad en el cierre, la utilización del ‘gutta-percha’ para su impermeabilización o diseños revolucionarios pensados para el viaje en coche. La tienda que Moynat abrió en la Avenida de la Ópera en 1876 se convertiría en punto obligado de avituallamiento de los privilegiados viajantes de esa época. Pero existía un rival. A pocos metros de distancia estaba la tienda de Goyard, con los que competían en la calidad e innovación. Entonces, casas de gran prestigio de hoy, como Louis Vuitton o Hermès, operaban en otros segmentos. El geométrico monograma Moynat que –como en otras marcas– identificaba sus productos fue diseñado en 1905 por su Director creativo, Henri Rampin. En 1976, Moynat cerró sus puertas iniciando un período de letargo con erráticos cambios de propiedad hasta que el grupo LVMH la adquirió a Luvanis y decidió reconquistar su esplendor. De esto hace sólo dos años en los que la nueva Moynat recupera a contrarreloj la esencia de la marca, desarrollando nuevos modelos de la mano de su director creativo Ramesh Nair –formado en Hermès–, como el bolso Réjane, presentado hace unas semanas en la flamante tienda que Moynat inauguró hace una año en la calle Saint-Honoré de París. |
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